Corrección sensible
- Madeleine Calderón y Kristal Torres

- hace 2 días
- 2 min de lectura
Deseamos iniciar esta columna educativa reconociendo una realidad que comparten muchas familias: no existe un manual perfecto para la crianza. Sin embargo, como madres, padres y cuidadores, sí podemos comprometernos a seguir aprendiendo sobre estrategias que promuevan el bienestar y el desarrollo saludable de nuestros niños.

En TS Sin Filtro queremos presentar el tema de la corrección sensible desde la perspectiva de la crianza terapéutica. Este enfoque nos invita a comprender que, antes de corregir una conducta, es fundamental conocer la historia de vida del niño, especialmente si ha experimentado vivencias adversas. También implica identificar su lenguaje de amor, fortalecer la conexión emocional y responder a sus necesidades de seguridad y apego. La conexión es la base de toda relación entre el cuidador y el niño, y debe estar presente también en los momentos de corrección. Por ello, antes de reflexionar sobre estrategias, les invitamos a realizar una pregunta: cuando usted era niño y recibía corrección por parte de sus cuidadores, ¿se sintió tratado con respeto y amor, o respondía principalmente por temor a la figura de autoridad? Esta reflexión puede ayudarnos a reconocer los modelos de crianza que hemos aprendido y a decidir cuáles deseamos mantener o transformar.
Corregir significa guiar a nuestros hijos para ayudarles a desarrollar límites claros, valores, conductas asertivas y adquirir habilidades para la vida. La corrección no tiene como objetivo únicamente lograr obediencia; busca preservar la relación, fortalecer la confianza, ofrecer seguridad y enseñar herramientas para el autocontrol y la autorregulación.
La evidencia sobre el impacto del trauma en la infancia ha demostrado que las estrategias disciplinarias tradicionales no siempre son efectivas con niños y jóvenes que han vivido experiencias adversas. Por ejemplo, enviar a un niño a un time out puede ser interpretado como una experiencia de rechazo o abandono. De igual forma, levantar la voz cuando el niño está emocionalmente desregulado puede reactivar recuerdos asociados a situaciones de maltrato o miedo.

Por esta razón, es importante que como adulto a cargo, usted esté regulado antes de iniciar un proceso de corrección. Cuando el cuidador logra mantener la calma, está en mejores condiciones para acompañar al niño y convertir la corrección en una oportunidad de aprendizaje. Además, es importante recordar que la conducta es la que necesita ser modificada, nunca el valor o la dignidad del niño.




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