Una mirada sensible a la adopción
Se acerca noviembre, el mes de la adopción, en donde muchas personas celebran haber expandido su familia a través de la adopción y otras esperan hacer lo mismo con gran anhelo. En esta edición de TS Sin Filtro, deseamos acercarnos al tema de la adopción desde una mirada sensible, honesta, y conectada con la realidad de Puerto Rico.
Hogar Cuna San Cristóbal siempre ha sido voz, y ha llevado a la reflexión, de que la
adopción nace de una pérdida. Detrás de cada niño adoptado, existe una historia previa
que merece ser reconocida y respetada. Asimismo, comprendemos que las familias que
desean adoptar también atraviesan procesos emocionales. Tenemos presente que sus
anhelos y temores pueden influir en aquello que imaginan para su futura familia y en sus
expectativas sobre ese menor que están dispuestos a acompañar.

Sin embargo, hay una realidad que no podemos pasar por alto; la adopción en Puerto Rico también implica un proceso de espera. En gran medida, esto responde a una diversidad de
factores, entre ellos, el hecho de que muchas familias manifiestan su deseo de adoptar
bebés. Como consecuencia, los niños, niñas y jóvenes de mayor edad, grupos de
hermanos y aquellos con necesidades particulares, pueden permanecer por más tiempo dentro de las estadísticas de “menores que esperan por una familia adoptiva”.
Por esto, queremos dar voz a quienes no pueden contar su propia historia, y abrir una conversación que nos invite a mirar más allá de la edad.
Les hacemos un llamado a considerar la posibilidad de adoptar a un niño grande, y ofrecerle algo que todos necesitamos: la oportunidad de pertenecer, de sentirse elegido y de experimentar el amor de una familia.
Reconocemos que la adopción sin distinción de edad traerá consigo retos, preguntas, y
momentos para los que la familia deberá prepararse. No pretendemos minimizar esas
realidades, por el contrario, creemos que conocer, y comprender esta realidad, es parte
esencial de estar preparados para acompañar a un menor en su proceso.

Por eso, les invitamos a mirar la adopción desde otra perspectiva, y a preguntarnos:
¿Qué pasaría si, en lugar de preguntarnos qué edad tendrá el niño, comenzáramos a preguntarnos qué niño está esperando que una familia se atreva a conocer su historia?
Porque detrás de cada historia, hay un niño, una niña o un joven que merece la oportunidad de crecer en una familia que le brinde amor, seguridad y la oportunidad de construir un futuro lleno de esperanza.





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